Voz 1: HombreVoz 2: Mujer
-EXPOSICIÓN-
1: Qué extraño…
2: ¿Qué?
1: Que hace dos horas que estas callada.
2: ¿Si? ¿Y qué? ¿Las estabas contando?
1: Y si, ¿no habíamos acordado que...
2: ¿Qué qué?
1: ¡Uh! Bueh, pará, no empeces…
2: Fui al médico.
1: Ah, fuiste. ¿Y qué dijo?
2: Que soy mitómana.
1: ¡¿Mitómana?! ¿No era que ibas a ir al traumatólogo?
2: Y si…
1: ¿Y qué clase de traumatólogo da esos diagnósticos?
2: Y bueno, me dijo que tengo un trauma: invento historias.
1: Hay algo que no estoy entendiendo. ¿El traumatólogo no es el especialista en… ¡Ah! Creo que ya comprendí, el traumatólogo –entre comillas- te dijo que sos mitómana. Claaa… ¿De qué carajo hablas?
2: Y de eso, que me dolía la espalda y fui al traumatólogo y me dijo “Ud. es mitómana”.
1: ¿No se habrá referido a que eras hipocondríaca? O sea, ¿que te estabas inventando un dolor?
2: Y si… Me dijo “Ud. es mitómana, inventa cuentos”.
1: Ahá, ¿y cómo ayuda eso a resolver tu dolor de espaldas?
2: Y ayuda porque me lo inventé, lo que quiere decir que en realidad no existe…
1: Y… Ahora no te duele más.
2: Así es.
1: O sea que estabas fingiendo que te dolía…
2: No, no fingía. Me dolía…
1: Ahora sí que no entiendo…¿No me decis que te inventaste el dolor?
2: Claro, pero es verdad que me dolía, aunque el dolor no existía, yo lo sentía, era cierto para mí.
1: Y… Ahora no te duele más.
2: Exactamente.
1: ¿Segura?
2: Si
1: A ver… ¿A dónde te dolía?
2: Acá, cerca de la cervical…
1: Si te aprieto ¿te duele?
2: No.
1: ¿Pero si ayer no podías ni siquiera girar la cabeza?
2: Y no, me dolía mucho.
1: ¡Pero era mentira que te dolía!
2: No, no era mentira. Es sólo que me lo inventé.
1: ¡Mujer!
2: ¡Eh! ¿Y qué esperabas? Si soy mitómana…
1: ¿Y cuánto te “robó” el traumatólogo gurú?
2: Che, no digas eso, no me cobró nada.
1: ¡¿No te cobró nada?!
2: No fui al traumatólogo.
1: ¡¿Ah?! Cada vez entiendo menos…
2: Lo inventé.
1:¡¿Qué?!
2: Que lo inventé.
1: ¿Qué te pasa?
2: ¡Pero es que no me estas escuchando! Soy mitómana, eso me pasa.
1: Pero ¿por qué inventas cosas?
2: No se, supongo que me aburro…
-DESARROLLO-
1: Sinceramente, no encuentro el sentido. ¿Por qué inventas cosas? ¿A caso no tenés todo lo que queres? ¿Qué necesidad tenés de hacer estas tonterías?
2: Justamente, nunca me faltó nada.
1: ¿A qué te referís? ¿Comida, abrigo y refugio?... ¿Amor, quizás?
2: No, más allá de eso… por ejemplo, nunca tuve un accidente.
1: Estás loca, definitivamente. Solo a vos se te ocurre querer tener un accidente…
2: Nunca me enfermé gravemente.
1: Bueh, parece que las pavadas están a la orden del día de hoy.
2: Nunca pasé hambre, ni me echaron del trabajo, nunca me robaron, ni siquiera me aplazaron en el colegio.
1: O sea que, como no te pasó nada de eso ¿te lo inventas?
2: Es una forma de verlo.
1: Ay nena… ¿sos la típica masoquista o qué? Mujeres, no saben cómo complicarse la vida…
2: Pero no, nene. No es sufrir, ni complicarse la vida, es vivirla. A la gente le pasan cosas, los diarios relatan barbaridades, las empresas quiebran, los matrimonios se divorcian, los trabajadores son explotados…
1: ¿De qué hablas, mujer? ¿Qué corno tiene que ver eso con esta manía que tenés de inventar cosas?
2: Tiene que ver, vivir implica hacerse cargo de lo que falta.
1: ¿Qué falta? Lo que a vos te falta es cordura y ocuparte en algo, pasas mucho tiempo pensando macanas. La gente tiene negocios que no saben administrar por eso quiebran. Se casan y las cosas no salen como lo esperado y se separan. Los trabajadores son explotados porque hay egoístas ambiciosos… Las cosas no son tan simples como parecen.
2: Precisamente eso es lo que estoy queriendo decirte: son simulacros…
1: Estem, ¿sabés qué? Me parece que estás viendo mucha televisión…
2: La simulación de la telenovela, del noticiario hacen parecer aún más real el verdadero simulacro. El simulacro incluye a la simulación.
1: Creo que más absurdo que lo que estás diciendo es seguir escuchándote.
2: Son escenarios simbólicos que hacen referencia a una imagen de realidad, de hecho ayudan a sostenerla.
1: Mujer, o te has vuelto completamente loca o estás en tu mejor momento. Sinceramente, no te entiendo…
2: Digo que existen infieles porque existen quienes desean ser engañados. Existen explotadores porque existen personas que quieren ser explotadas.
1: ¡Buena Regan! Largate una campaña “Inventemos un Mundo mejor” ¿Ahora qué más vas a inventar? ¿Qué Jesús y Hitler se complotaron juntos contra los judíos?
2: A eso me refiero, ese tipo de “supuestos” complots. Existen complots porque existen paranoicos. Veo que tu sentido común está programado a la perfección, reaccionaste como se esperaba.
1: Es totalmente caótica tu visión, ¿qué loca razón tendría la gente para inventar realidades? Te lo pongo en estos términos: yo mañana me tengo que levantar para ir a laburar todo el día porque ninguna “Hada Madrina” me va a depositar dinero en la cuenta.
2: La necesidad misma del dinero es un simulacro, esto no es algo nuevo. Son solamente símbolos de acuerdos realizados en el pasado que han pasado a formar parte de la tradición del presente. Aquellos legitimado como normal, natural, propio, bueno… El billete es un signo de la memoria de un hecho ocurrido. Los conflictos no denotan otra cosa que el polvo de olvido que cubre acuerdos viejos… No significan sin el dador de sentido, que es el universo simbólico del aparato sistémico que está constantemente definiendo, defendiendo y sosteniendo tal realidad.
1: Do you speak spanish? ¡Uh nena! Qué lio tenés en esa cabeza. Escuchame una cosita, quieras o no, ese aparato sistémico con su universo “no se qué” está constituido por nosotros. Es decir, nosotros creamos la estructura ¿Por qué daríamos vida a un Frankestein que se vuelva contra nosotros?
2: No se vuelve contra nosotros, justamente nosotros somos quienes lo necesitamos, quienes demandamos creer que nos se nos impone algo, descargamos la culpa sobre el aparato…
1: Ahora si me descolocaste… ¿Cómo es eso?
2: Básicamente, no nos hacemos cargo de lo que realmente queremos. Deseamos fracasar, entonces creamos/aceptamos/fomentamos la idea de una situación que no nos deje más alternativa que fracasar. Por ejemplo: ella le es infiel, él no lo nota –ni tampoco la nota-. A ella la asecha la culpa y trata de eliminar toda evidencia. Sin querer, olvida de borrar la correspondencia electrónica que la incrimina. Él encuentra los e-mails y furioso la castiga con más indiferencia… Pero la cosa sigue, se perpetua. Es eso, tenemos deseos que no asumimos, sin embargo nos dedicamos a construir escenarios en donde jugarlos. Por eso, el que busca putas, encuentra putas y al final, para él son todas putas. Eso lo satisface, lo excita saberse traicionado, porque no las desea sino que las necesita. Ellas justifican que de acá algún tiempo no le quede otra que declararse homosexual, decisión que ya tomó pero que no asume. A fin de cuentas, siempre estamos haciendo lo que queremos…
-RECAPITULACIÓN-
1: ¡No, no y no! No concibo que nos autoengañemos, no tiene ninguna lógica, además implica doble esfuerzo y nos conduce a la destrucción… Mmmm, ya veo cómo viene la mano: resulta que a vos te gusta inventar cuentos y te estás armando todo esto para no sentirte tan sola en tu locura. Ahora a mi me duele la cervical… Creo que la mala junta me está afectando. Mejor me alejo, no vaya a ser que lo tuyo sea contagioso.
2: No podes irte.
1: ¿Y por qué no?
2: Porque me necesitas
1: ¡Qué delirio egocentrista que tienen las mujeres!
2: Me necesitas porque es mi mirada la que te ratifica quién sos, tu identificación narcisista existe gracias a mis ojos. Yo legitimo tu existencia…
1: Siempre opinando sobre lo que tengo o no tengo que hacer. Siempre adoctrinándome… Sos vos la que me necesita. Este es tu simulacro, yo escucho todas tus pavadas. Me necesitas para tener alguien a quien controlar, porque si no, no servís más que para inventar cuentos. Toda tu vida es un mísero cuento, todas tus quejas, todas tus preocupaciones lo son. Solo necesitas alguien que te los crea…
2: Es probable… pero estamos los dos tan enredados como queremos.
1: ¡No, no más! Voy a cortar esto, ya no lo soporto.
2: No vas a poder
1: ¿Ah no?
2: ¡¿Qué haces con esas tijeras?!
1: Es vos o yo, pero no los dos…
2: ¡Pará! Pensá bien lo que estás haciendo…
1: Creo que vos ya pensás suficiente por los dos. Ahora si te vas quedar callada…
-SILENCIO-
2: Te lo dije, no podés.
1: Pero acabo de hacerlo…
2: No podés separarte de mi porque no existís…
1: ¡¿Ah?!
2: Te lo dije, soy mitómana, invento historias.
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