Delante de tu nariz, no
obstante un abismo entre nosotros. Me contengo un instante, milisegundos de
silencios en los que se filtra tu sonrisa en mi marea mental. Estás de fondo,
detrás de cuantos pensamientos colonicen mí tiempo. Vagas en la base de mi
retina, en el destello último de mis ojos en la oscuridad…
Tanto rumbeé para
encontrarte, y ahora que estoy acá -frente a vos- es que vacilo por qué te
buscaba. ¿Qué sentido tiene consumar el camino hasta a vos
si al llegar me desbarato? Todo este meandro lo peregriné buscándote. Mi pasado
solo sirvió para guiarme hasta ti, necesito un nuevo ahora.
Definir lo que buscaba,
darle forma a mi deseo… Mi deseo asume tu rostro, mi estómago lo recita. Sos la
velocidad a la que mi corazón ansiaba latir, el movimiento del aire en mis
pulmones agitados. Sos la intensidad de mi fuego que arde hasta desnaturalizarme
por dentro.
Llegué, evoco el camino
hasta aquí, ¿he de olvidarlo? ¿Tengo que dejar de andar? Estás acá, acá estoy yo.
Mi pié advierte la orilla final de la senda. Un vértigo me arrulla y casi percibo
el aire de la diferencia entre nosotros. Dejo mi punto de referencia y se desconcierta
mi equilibrio. Me voy perdiendo…
¿Qué más deseaba yo? El
tiempo se extravió, porque ya no lo tengo, te encontré. Vos no sos yo, estoy
segura. Necesito tu extremo para definirme, de alguna manera inusitada estoy
falta de tu alteridad. Pero estas del otro lado de esta divergencia.
Si coincidir con vos fue
lo que motivó cada travesía ¿Qué forma tendrá mi vereda ahora? Cada dolor, cada
cicatriz la consumí para resucitar a la Mujer que mora en mí y que hoy -frente
a vos- se aventura a desearte, sin intuir qué entraña eso. No logro aprehender que
más se extravía en mí… La falta que me hacías se transformó en el ímpetu que me
instó a desafiar a mi Goliat, a trepar la cuesta empinada de mi soledad. Y una vez del
otro lado, aún quedo yo. Yo al salir, yo al arribar… y vos en el medio.
¿Y qué hacer conmigo? Hallarte
cesó el rodaje de este melodrama de pacotilla, y el silencio y mi sordera se
hicieron evidentes. Un giro de cámara y existo, soy la protagonista. Escuché mi
voz. Acaricio mi cuerpo, atesoro una emoción y están aquí. Siempre estuvieron
conmigo, no las advertía. Eternamente yo, en mí y en vos. Siempre rastreándome.
Y es ahora cuando me doy
cuenta que aún no me reconozco, no sé quién soy. Sé que en alcanzarte te evite
miles de veces. Sé quien fui sin vos. Para encontrarme tengo que saltar… ¿Qué anónimos
deseos avivará en mi la fuerza que antes me persuadió hasta a vos? ¿Será que la dilapidé?
¿La perdí?
Prediqué sobre mi toda mi
vida, pero sin percatarme cómo se sentía mirarte y tropezar con tu deseo. No se
lo reveles a nadie, cada vez que cierro los ojos te pillo en mi silencio.
Estoy…
Desvaneciéndome, desintegrando
mi mapa de referencias, vos interviniste mi eje. ¿Será que consigo contemplar
el abismo entre nosotros, o ya me lancé a él?
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