sábado, 30 de mayo de 2020

Escritos de una Luna Pisciana

El avocablo que reside dentro nuestro:
fuera nuestro,
que se deforma,
que transforma,
que define,
que alucina,
que se explica,
que confunde,
que contiene,
que se disuelve,
que se replica,
que contagia,
que se comunica,
que se escinde,
que se asume
muerte,
vida.

domingo, 26 de abril de 2020

Atlas




Atlas, el gigante que sostiene el mundo.
Una vértebra desplazada.

Un amor escondido, una elección no asumida.
Un rechazo callado, un alimento tóxico.

Horas de dientes mal acomodados,
aprendizaje de la obediencia,
de la negación,
de no escuchar el dolor.
De tolerar por amor
o por miedo
o por falta de creatividad.

Una derecha heredada y sostenida
para obtener reconocimiento.
Una opinión conservadora para esconderme,
para conservar un cariño
o la fantasía de recibirlo.

Acomodada en la incomodidad
de estar “mal”,
de necesitar aprender y corregir
para ser vista.

Elegir la razón antes que el equilibrio
para ocultar palabras
para permanecer sometida, convencida,
para perdonar justificando
las demoras,
los dolores de la izquierda.

Una izquierda sorda,
renga,
que no apoya el pie sobre la tierra.
Una emoción descaderada,
dolor naturalizado.
Temblores inconscientes,
impulsos que agonizan,
información que no circula.

Argumentos desplazatorios.
Si habla, lo desconectamos.
Si escucha, lo apagamos.
Si siente, lo negamos.
Si duele, lo menospreciamos.
Si falta, nos conformamos.
Si sobra, toleramos.
Si aguanta, seguimos.

“Lo qué tenés es solo un problema estético”
“Hablame cuando tengas un título”
“Lo tuyo es psicológico”
[inventado]

Si duele, es normal.
Si no duele, algo está mal.
Si no duele, no es suficiente.
Si duele, vas bien.

“Es parte de madurar”
“En esta casa no quiero artistas”

Lógicas perpetuantes,
mochilas cargadas por las dudas.
Fantasías de cambio,
de retornos,
de perdón,
de reconocimiento,
de justicia.
Acuerdos de negación,
silencios sumisos.
Una izquierda loca,
sin cabales.
Izquierda violenta,
impulsiva,
destructiva,
exagerada,
culposa,
inservible.
Una Izquierda de fantasías,
intolerante,
intransigente,
rencorosa,
repetitiva,
apegada.
Una izquierda vacunada,
desmotivada,
golpeada,
abusada,
violada,
ensordecida,
atontada,
ninguneada.
Una derecha de ideales.
Derecha agresiva,
indiferente,
miedosa,
sometedora,
estática,
abusiva,
autoproclamada.

Una vértebra desplazada,
Altas, la que sostiene el mundo.

domingo, 15 de marzo de 2020

Anhedonia


Tratando de evitar/desintegrar el deseo
me encuentro con mucho deseo.
todo es deseo y, por ende,
todo es imaginación,
todo es expectativa,
anticipación del presente.

Todo deseo es referencia al pasado
hecha futuro.
Por tanto, todo deseo es
repetición de algo.

Abandonando el deseo
me encuentro llena de irritabilidad
por la adicción,
el apego al deseo,
su satisfacción,
su muerte
y su renacer.

Irritabilidad de quién está
acostumbrado a sobrevivir
satisfaciendo sus deseos.
esa tranquilidad,
temporal,
de lo cíclico.
La repetición.

Irritabilidad/ansiedad que se va
exorcizando
pero el camino toma tantas caras
como sabores.
Se apropia de dogmas,
creencias,
recuerdos
y se recrea.

Exige, irrita, boicotea.
Quiere deseo, desear.

Toma el rostro de alguien,
un aroma nuevo,
otro color,
una nueva idea,
una nueva experiencia.
Mas es siempre la repetición
del pasado.
Un efecto conocido de satisfacción.

La experiencia de lo verdaderamente nuevo,
no sabemos si realmente será como imaginamos.
Entonces, no podemos desearla.

Un deseo se choca con otro,
se pelean, compiten y
aunque parezca que lleven a lugares diferentes,
ambos deseos quieren lo mismo,
ser satisfechos.

Varias direcciones.

El deseo te vuelve intolerante.
La mente acostumbrada a desear
critíca,
siempre pide más,
pide nuevo,
lo mismo.

Exige, compara, desdeña,
desea.