Que
el día no me agarre sola pensando en vos. Sos mi refugio de la
incertidumbre y no lo sos realmente. Sos todo lo que mi imaginación te permita
ser y nada de lo que seas en realidad.
En
vos me escondo de mí… o tal vez me descubro. Aún no lo sé.
Ojalá
yo rumbee tu cabeza. Ojalá me encuentres en cada silencio a solas. Quisiera que
me recuerdes y me extrañes insistentemente, como yo lo hago con vos, labios
avinados.
Mejor
no asociarte con la alegría de mis días. Mejor reemplazarte por un chocolate,
un buen libro o un paseo por la ciudad. Hasta tal vez sea mejor recordar todas
las angustias y las lágrimas que de seguro van a sopesar las ganas de pensarte.
Mejor no comprenderte ni perdonarte por el pasado. Mejor creer que es un
corazón desapegado y cruel el que te marca el pulso y no pretender que te
enternezca ni menos te importe la gran fantasía que mi mente tiene para vos.
Matando fantasías. Una a una con palos o besos.
No sin dolor, no sin angustia pero con la certeza de que no hay mejor fantasía
que la realidad. Porque eso siento, eso entiendo y por eso dejo atrás la
urgencia de resolver la incertidumbre. Que no hay futuro desconocido que sea
mejor sueño que valorarme ahora.
