domingo, 15 de marzo de 2020

Anhedonia


Tratando de evitar/desintegrar el deseo
me encuentro con mucho deseo.
todo es deseo y, por ende,
todo es imaginación,
todo es expectativa,
anticipación del presente.

Todo deseo es referencia al pasado
hecha futuro.
Por tanto, todo deseo es
repetición de algo.

Abandonando el deseo
me encuentro llena de irritabilidad
por la adicción,
el apego al deseo,
su satisfacción,
su muerte
y su renacer.

Irritabilidad de quién está
acostumbrado a sobrevivir
satisfaciendo sus deseos.
esa tranquilidad,
temporal,
de lo cíclico.
La repetición.

Irritabilidad/ansiedad que se va
exorcizando
pero el camino toma tantas caras
como sabores.
Se apropia de dogmas,
creencias,
recuerdos
y se recrea.

Exige, irrita, boicotea.
Quiere deseo, desear.

Toma el rostro de alguien,
un aroma nuevo,
otro color,
una nueva idea,
una nueva experiencia.
Mas es siempre la repetición
del pasado.
Un efecto conocido de satisfacción.

La experiencia de lo verdaderamente nuevo,
no sabemos si realmente será como imaginamos.
Entonces, no podemos desearla.

Un deseo se choca con otro,
se pelean, compiten y
aunque parezca que lleven a lugares diferentes,
ambos deseos quieren lo mismo,
ser satisfechos.

Varias direcciones.

El deseo te vuelve intolerante.
La mente acostumbrada a desear
critíca,
siempre pide más,
pide nuevo,
lo mismo.

Exige, compara, desdeña,
desea.