¿Y como pretendes decirlo?
Cuando el silencio te reviste la boca,
y te nubla la mirada;
se te cierra el pecho
y sientes cadenas en tus manos y pies.
Cuando las palabras no suenan,
tu garganta se anuda
y los oídos son sordos.
Aprietas fuerte las manos
y juntas los párpados dejándote hundir.
Y lo sientes, comienza a nacer
desde el fondo de tu pecho,
y duele tanto, que parece que se
paraliza todo el cuerpo.
Y crece, y te toma el pecho,
y sientes que te ahogas.
Alcanza el corazón,
se inunda de escalofríos,
como agujas que naufragan
en lo mas profundo de tu ser.
De pronto, en la desesperación,
una idea, una esperanza.
No, no, nada más que amargura.
Y no quieres caminar,
no quieres dar otro paso,
ya no ves el sentido.
Y sientes que caes...
Tu cabeza esta ausente,
y tu corazón esta estremecido y exhausto
No entiendes.
Confundido,
te preguntas porqué tantas veces
que te atonta, te aturde,
te ensombrece la mente.
Y viene a tu cabeza otra vez la razón,
y otra vez los ojos cerrados,
los puños apretados y el ceño fruncido.
Esta vez tus dientes quisieran arrancarlo de ti.
Pero de nada te sirve,
y te dejas caer sobre tu propia compasión
por sentirte impotente.
Y mientras,
reprochando a tu destino y a tus actos;
pretendes argumentar lo que te agobia
procurando despojarlo de ti,
mendigando la calma.
Pero no, esta aferrado a tu alma,
duele, y no se marcha.
Imágenes perpetuas se vienen a tu cabeza.
Algo, algo tiene que haber que lo aparte de ti
Y vuelves a reprenderte
fantaseando lo bien que te hallarías si tan solo,
tan solo...
Siempre es tan solo una palabra,
tan solo una mirada,
tan solo un pensamiento,
tan solo un segundo,
Lo necesario para que te sientas perdido
en tu propio mar.

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