Y comienzo a idealizarte, o darte mis ideas, colocar en ti todos mis deseos insatisfechos. Dibujo tu rostro hablando y mirándome a los ojos. Y me precipita a la desesperación de consumarte a mi lado. No sé nada de ti, pero ya sé todo lo que quiero saber. Qué estimulas mi marca, algo de ti despierta algo que vive en mí, el resto no importa, lo agrego yo, lo invento yo.
Quiero acercarme, pero es mejor no hacerlo porque vos -así como me enamorás- no existís más que en mi cabeza. Y conocerte sería cotejar tu yo tuyo con tu tú que es en realidad mi yo. Y ya me mezcle contigo.
Yo, tú, no se... Sos yo pero en vos, porque yo en mi no me aguanto, pero en vos me enamoro. Mejor morirme de ganas, pero mantenerme alejada. Saber que todavía sos yo en ti es más excitante que descubrir que tu yo no existe y mi yo me juega trampas. Tu yo tuyo, mi yo no yo, vos-tú, si vos, si tuyo.
Quiero enamorarte y enamorarme, jugar a amarte sin matarte. ¡Niña tonta! Todavía cree en los Reyes Magos. Es que acercarme y conocerte es matarte. Pero es a mí a quien en realidad quiero matar, a esta niña inútil que no quiere liberarse, salir y convertirse en una Mujer...
Sólo puedo lograrlo a través de tú deseo. Deséame Mujer, para poder salir de mi yo tuyo escondite y matarme para poder amarte y desearte Hombre.

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