martes, 19 de abril de 2011

Hasta el piso

Es después de que te marchas que advierto la hediondez a comida de rotisería que hay en la casa. Es cuando ya no estás que me aburro rumiando si habré gastado palabras de más, si me veía indeseable. ¿Cuánto tiempo pasó? Estuvimos juntos, al menos es lo que mi memoria elije hacerme creer. Riño con la pila de papeles por acomodar, las tareas incompletas, los asuntos postergados, mis rincones vacios.
Se perpetúan las sábanas enrevesadas; arreglar la cama es desbaratar nuestro lío. Los edificios por la ventana, ahora existen… ya no son el paisaje inanimado del mejor cuadro de mis paredes. ¿Regresarás? Te supongo harto de respirarme, empalagado de percibirme.
Ellos te esperan,
yo te espero.
¿Quién me espera?La distancia desde mi balcón al piso.
¿Cuánto tardaré en recorrerla? ¿Te recordaré en el camino? ¿Los platos se lavarán solos? ¿Me hará frio?
Mejor me abrigo antes de saltar.

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