Desperté a mi guitarra para sentir tus manos.
Hojeé mis libros para leer tus pensamientos.
Busqué en los ojos de la gente tu mirada. La inventé, la puse ahí, descubriéndome de a poco.
Le agregué tu sonrisa, tus manos moviéndose.
Tanto deseo nunca había sentido. Y mejor mantén la distancia, déjame así, deseándote.
Se agudizan mis sentidos, mi percepción está atenta.
Pero de tanto pensar en ti, se me olvidó mi nombre. Tú lo sabes, recuérdamelo. Nómbrame, llámame.
Devuélveme mi nombre, pero no te acerques demasiado porque me pierdo otra vez. Y me mezclo, ya no sé si soy yo, o soy vos. Porque a vos te quiero. Pero quererte no es tenerte. Así que no te acerques, pero no te alejes, que desearte me da vida.
Te deseo, mi deseo sale, no tiene miedo, no se confunde. La que se confunde soy yo, porque nunca había deseado así.
Deseo desearte, estar vacía y esperarte, no tenerte, sino quererte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario