Niño no, estás ahí, pero ese lugar se pierde, de a poco. Hombre si, estás acá, te quiero a mi lado. Niño no se anima, se pelea conmigo. Hombre me desea, me persuade, se sienta junto a mí.
Entendí que te toma algún tiempo dejar fluir tu rio. Hombre-rio, moja mis labios. Cuando llego a la caverna está el niño, puedo y lo hago, juego con él. Pero escucho el rio, es al hombre a quien quiero. El Hombre se hace esperar, me observa en silencio. Hallado, jugando a las escondidas, el niño cierra sus ojos, aprieta sus puños en su pecho y aparece el Hombre. Me mira, me deja muda.
Quiero mojar mis labios con tu agua, Hombre-rio. Los diques en lo que aguardas han comenzado a filtrar tu deseo. Cuando estalle la pared y tu pulsión se libere, quiero estar acá para sentirte mojándome. La corriente crece y me va a matar. Muere el niño y muere la niña. Sale el Hombre, aparece la Mujer. Me hace falta tu mano para dar el salto ¿Vamos?
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